Pierre Charvet

Blog Rincón Del Pocho

Pierre Charvet - Critique du mot du jour

MARTES 10 DE FEBRERO DE 2009
Pierre Charvet y 'Le mot du jour'

No es mi intención extenderme demasiado sobre la actual situación de Radio Clásica. Aunque no es lo único que podría decir de ella, debo confesar que varios programas (algunos de los cuales se emiten en horario de máxima audiencia) mezclan la música clásica con otras músicas populares. Escuchar esas mixturas a esas horas me produce (y no soy el único) un doloroso desconcierto.

Así las cosas, busqué refugio en France Musique. La cosa no estaba mucho mejor, pues las músicas populares estaban presentes en una proporción similar a la de la actual Radio Clásica, y los contenidos extramusicales aparecían todavía más que en la emisora española. Sin embargo, creo que no me equivoco si digo que la calidad de los comentaristas es mayor en France Musique, sobre todo si paramos mientes en colaboradores de la talla de Alain Pâris, de Jean-François Zygel o de Pierre Charvet.

Tras las sucesivas desapariciones de A contraluz, Música reservata y La noche cromática, uno se encontraba huérfano de un apasionante programa de radio con el que implicarse a fondo. Y ha sido Le mot du jour, de Pierre Charvet, el programa que ha ocupado el lugar que dejaron vacante en mi vida los programas españoles que acabo de mencionar. En Charvet se alía una sólida formación como compositor (adquirida sobre todo en el IRCAM de París y en la Manhattan School of Music de Nueva York) con unas innatas dotes como pedagogo. Charvet habla con una mezcla casi imposible de espontaneidad y aplomo y con un entusiasmo entreverado de ese buen humor que sólo tienen los más grandes. Un ejemplo –entre tantos otros- de su talento se pudo ver cuando explicó algo tan complejo como la isorritmia del Ars Nova con un ejemplo sonoro de desarmante sencillez. Charvet no duda en recurrir al piano o en cantar con su propia voz para dejar más claras aún sus explicaciones: entonces me parece mejor, si cabe. Gracias, Pierre.
Publicado por Un melómano anónimo en 5:01

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